Partido en dos
Lleno de polvo suelto, estoy
herido sin posibilidad alguna de recuperación
soportando sol, meses, lluvia, lágrimas, voy
en busca de aquello que perdí
durante un sueño largo
transformado en pesadilla.
Desde esa noche tengo miedo a quedarme dormido.
Entonces, cuando oscurece salgo al bosque a caminar
merodeo en silencio por los mismos senderos
selváticos que mis extremidades conocen
encuentro al río y me atraviesa
el agua helada por doquier
cuando el siseo de las lechuzas cesa y
la luz del sol empieza su ascenso.
Emerjo… sacudo mis entrañas.
Un perro extraviado soy
que lleva en la nariz ese aroma
a crema de rosas que usabas todas las mañanas.
Brújula de mi mapa mental.
Un perro desgraciado soy
que ya no busca casa porque no hay
sino a su ser sagrado.
Mi territorio de amar.
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