Llora la tierra seca
al acompañamiento
que pasa por el camino.
Primeros los caballos
con sus crines alborotadas
luego los ramos de flores
blancas y amarillas.
Después el viento
que grita desde el confín:
¡Avenida de muerte!
Finalmente nosotros
a pasos lentos
cargando dolor y horror.
Cabizbajos.
Todavía imaginando esperanza
donde no hay más
nada que un montón
de huesos grises.
La ganancia no ha sido vivir
sino mantenernos en pie
durante toda la agonía
Alborea.
Quedan algunos desconocidos
uno se acerca a darme un abrazo