Horas atrapadas bajo agua salada.
Estrofas finales sin ritmo.
Inútiles comparaciones.
Heridas de sol.
Una blanca barca suspendida
en el enorme manto azul
preparada para hundirse:
Un día seremos.
Esa roja estrella apagada
intentando brillar al atardecer.
Y la risa burlada en nuestra boca
huirá.
Y tremenda lamentación
nos embestirá.
Fugaz o eterno,
ese día,
solamente ese día que, serenos,
esperamos ansiosos, seremos.
Porque lo jamás esperado ya fue
Y no fuimos.